Ahora la cuarta parte de "El cafecito de la mañana"
11.- INT. APARTAMENTO DE CLAUDIA - BAÑO. DíA.
Una mano masculina limpia EL ESPEJO EMPAÑADO del
baño, es Gabriel, que ya bañado viene a rasurarse.
12 INT. APARTAMENTO DE CLAUDIA - COCINA. DÍA.
Claudia, ya está vestida para ir a la
oficina, lleva medias pero está descalza, de espaldas a la mesa. Se dedica a
rayar el queso amarillo. Tiene la mesa puesta para el desayuno: la jarra con la
leche caliente, platos y cubiertos. Las arepas están por salir del tosty. Las
tazas del café aún reposan cerca del Tosty, junto a la cafetera.
Gabriel llega en silencio a la cocina, se
queda parado un momento en el arco de la puerta y lo observa todo. Luego camina
hacia la mesa, y coloca en una silla su maletín, y en el espaldar de esa silla deja
el saco de su traje. Se tantea algo en el bolsillo del pantalón. En silencio
camina hasta Claudia que sigue rayando el queso. Gabriel la toma dulcemente de
espaldas, le retira la cabellera de la nuca y la besa suave y dulcemente.
Ella, contenta, se voltea hacia él. Lo besa
en los labios, él se deja.
CLAUDIA: (ALEGRE)
¡Buen día amorri!
GABRIEL:
¡Buen día!
Ella toma la taza con el nombre de “Gabriel” y
le sirve un poco de café y le da la taza. Gabriel recibe la taza mientras
observa a Claudia, y detalla que no lleva zapatos.
GABRIEL:
¿Y tus zapatos?
Claudia se pone nerviosa, su tic reaparece en
su nariz.
Gabriel le sonríe.
CLAUDIA:
Ya voy por ellos.
Ella se vuelve hacia la cocina e intenta sacar
las arepas del aparato. Gabriel la detiene tomándole la mano.
GABRIEL:
¡Deja! ¡Yo arreglo todo!
Claudia lo mira extrañada. Su tic aparece
como asomo de felicidad. Ella se le acerca y lo vuelve a besar en la mejilla. Él
nuevamente se deja. Ella sale de la cocina. Él toma otro sorbo de café mientras
la mira marcharse con hipócrita sonrisa.
Cuando ella ya no está a la vista, él coloca
la taza en su lugar en la mesa. Abre LAS GAVETAS de los estantes inferiores y
saca UNA TIJERA, y se saca de un bolsillo del pantalón DOS SOBRES DE VENENO
“MATARRATAS”, los abre con mucho cuidado con la tijera y los vierte en la taza con
el nombre de “Claudia”.
Seguidamente lleva la taza a la mesa, le
coloca algo de café y de leche,revuelve el contenido y la coloca en el puesto
de Claudia.
Luego se da media vuelta y esconde en sus
bolsillos los sobres vacíos del veneno. Se lava las manos rápidamente en el
fregador, se las seca. Después saca las arepas del Tostiarepa, las coloca en un
plato, y comienza a abrirlas, de espaldas a la mesa.
Olvida guardar la tijera en la gaveta
nuevamente.
GABRIEL(VOZ ALTA):
¡Se enfría tu café, amor!
13 INT. APARTAMENTO DE CLAUDIA. HABITACIÓN. DÍA.
Claudia sentada frente al espejo se pinta los
labios, aún está descalza, se le ve feliz.
CLAUDIA(Alegre):
¡Voy! ¡Tengo algo que decirte,
amorri!
14 INT. APARTAMENTO DE CLAUDIA.
COCINA. DÍA.
Claudia llega al portal de la cocina, trae su
CARTERA y LOS ZAPATOS en la mano. Se
detiene a observar a Gabriel, que de espaldas a ella sigue preparando las
arepas, mientras tararea una canción.
GABRIEL:
Claudia comienza a hacerle la segunda voz a
Gabriel. Ella está feliz. Coloca su cartera en la mesa, seguidamente se calza
el primer zapato, luego el segundo. Inmediatamente Claudia ve la taza de café,
la más cercana a ella, la del puesto de Gabriel. La toma y se da un sorbo,
luego arruga la cara.
CLAUDIA(Tono bajo):
¡Está frío!
Gabriel intenta verla de reojo, pero no logra
observar lo que hace ella. Claudia devuelve la taza a su lugar. Observa que ha
manchado la taza de Gabriel. Se pone nerviosa, su tic aparece. Intenta limpiar
la taza con el dedo, no lo logra del todo. Se coloca detrás de Gabriel y cambia
las tazas. Se ve muy nerviosa. Su tic la delata. Respira profundo varias veces,
trata de calmarse. Gabriel sigue tarareando.
CLAUDIA:
¿Te sirvo un poco más de café?
Debe estar frío.
GABRIEL:
Si, por favor.
Claudia vierte leche en ambas tazas y un poco
de azúcar a su taza (la taza manchada), y la remueve con la cucharita que está
en el plato correspondiente a Gabriel. Deja dentro de la taza la cucharita con
la que removió el azúcar. Toma la taza manchada para sí y la otra la coloca en
el puesto de Gabriel, justo cuando Gabriel se da la vuelta con el plato con las
arepas en mano. Pero él no sabe del cambio.
GABRIEL:
¿No le colocaste azúcar?
CLAUDIA:
¡Sólo un poquitín, amorri!
GABRIEL:
Bueno. ¡Por eso no me voy a
morir!
Ella intenta besarlo en la boca en el momento
que se cruzan, pero él, sutilmente, la evita besándola en la frente.
Ella sigue a su puesto y ve la tijera en el
borde de la cocina. Se extraña, pero no dice nada.
Ambos se sientan.
CONTINUARÁ...


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