Hace pocos días estábamos con los preparativos de navidad, los regalos de noche buena, la comida de navidad, dónde recibiríamos el año nuevo, qué haríamos el uno de enero. En fin.
Total que ya hoy estamos en el 2014, pensando en los carnavales. Y habrá algún osado que ya hasta tendrá muy planificados sus días libres por Semana Santa. Yo apenas estoy pensando en el carnaval, sin posibilidad de viajes, pero si con ganas de pasármelo bien en Bilbao o en mi propio pueblo, Barrika.
Allí en mi pueblo se hacen algunas actividades para el disfrute de todos, en especial de los niños. Y es que los niños son los que más se disfrutan todas las fiestas. Ellos sólo se dedican a soñar con las fiestas, no las imaginan, no las recrean ni las anticipan, sólo las esperan y llegadas las viven a plenitud. Traen su felicidad a las fiestas y esa felicidad de ellos es tan agrande que abarca a sus aitites, amatxus y demás miembros. Y siempre es tanta la felicidad que alcanza para todos los que les vemos disfrazados.
Creo que viendo a los niños reír y compartir entre ellos conectamos con ese niño interior que no ha dejado de existir, y vive aún en nosotros.
Creo todos tenemos hermosos recuerdos de algún carnaval vivido por allá por nuestra época escolar, cuando eran nuestros padres los encargados de hacernos o comprarnos el disfraz y ser cómplices en esa transformación que vivíamos al convertirnos en Superman, Batman, Spiderman o en La Mujer maravilla o alguna princesa.




siempre vives entre mar y montañas.
ResponderEliminarun mar que enlaza.
Qué razón tienes! Los niños miran el mundo siempre con ojos nuevos.
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